Carta dirigida al Dr. Domingo Martín, ortodoncista de San Sebastián:

Hace 4 años acudí a la consulta del Dr. Martín por un dolor en la articulación temporomandibular (ATM) de larga evolución.

Yo de pequeña vivía en Zumárraga. Durante la infancia un dentista me extrajo 2 piezas dentales primarias debido a caries. Así, el maxilar superior se desarrolló con 2 piezas dentales menos que la arcada inferior. A los años, ante la falta de espacio para la aparición de todas las piezas definitivas de la arcada superior, me extrajeron 2 piezas definitivas, quedando nuevamente la arcada superior con 2 piezas menos y por lo tanto, desalineada con la arcada inferior. Consulté con varios ortodoncistas de la zona refiriendo que el único problema era estético y que como la solución era complicada, no merecía la pena.

Comenzaron mis dolores de ATM cada vez más continuos y molestos, impidiéndome masticar alimentos sólidos y dificultándome el descanso nocturno. Sufrí además algún bloqueo mandibular (uno de ellos nadando en la piscina) por lo que me vi en la necesidad de poner solución a un problema que ya no era puramente estético.

Desde hace 7 años vivo en Astigarraga, al lado de Donosti. Necesitaba encontrar un ortodoncista de confianza. Un familiar de mi marido es médico-dentista y trabaja en Bilbao. Le pedí que me recomendara las mejores manos de Donosti para solucionar mi problema y así lo hizo. Me recomendó acudir a la consulta del Dr. Martín. Desde el principio allí me sentí segura. La primera orientación de mi caso fue quirúrgica. El inicio fue duro. Me pusieron una férula enorme que me dificultaba bastante la pronunciación. Era de uso continuo, un reto difícil, pero después del completo estudio que me hicieron, enseguida entendí que lo primero y más importante era colocar ambos cóndilos en su lugar sin tensión. Sólo recuerdo estas palabras: “dentro de poco no querrás quitarte la férula”. Y así fue. Noté tal alivio del dolor articular en poco tiempo, que era feliz con mi férula puesta.

Valoro mucho que en cada consulta se revaloraba mi situación y se planteaba la mejor actuación según cuál era mi evolución en cada momento. No se trabajaba sobre algo predefinido.

Y así, con el esfuerzo y dedicación recibida, mi primera orientación cambió felizmente, evitando la cirugía, vivo sin dolor articular, como todo lo que quiero y tengo una sonrisa que nunca hubiera imaginado.

Sólo me queda sinceramente, dar las gracias a todo el equipo por vuestro trabajo.

Un saludo

Raquel
San Sebastián, 11 Sept. 2017