Rosa María Lázaro

Estimado Txomin,

en la última consulta en la que estuve, me pedisteis el favor de escribir en una carta mi experiencia en estos últimos 6 años de tratamiento en vuestra consulta. Y por supuesto, es un enorme placer poder explicar mi experiencia en este largo camino. Si mi relato puede ayudar a una sola persona que pueda estar en una situación como la mía, me daré por satisfecha.

Mi primera consulta fue en mayo de 2013, no podré olvidarme de ello nunca… Llegué en un estado “límite”, ya que pronto descubriría que efectivamente algo no iba bien, y tenía mucho que ver con mi “boca”.

Como acabo de adelantar, mi estado “límite” precedía a una serie de episodios de contracturas, tirones musculares, así como vértigos e inestabilidad que poco a poco mermaron mi calidad de vida, había una clara limitación física en mi día a día para una persona adulta de tan solo 34 años. Perdí mucha calidad de vida, y mis limitaciones eran cada día más evidentes. Cada día que pasaba era más difícil realizar las actividades más cotidianas. Mi objetivo principal era no dejar de trabajar, más aún cuando tantas satisfacciones me estaba dando, pero era necesario descansar en la cama porque mi cuerpo no aguantaba igual. No tenía ninguna enfermedad pero me sentía enferma, quizás suene exagerado, pero me sentía realmente muy enferma. Me dolía la cabeza muchísimo, el cuello, y el dolor en mi mandíbula también estaba ahí pero solo fui consciente de ello cuando Txomin me vio por primera vez en su consulta.

Lo peor era la inestabilidad física y los vértigos, consiguieron que dejara de practicar mi “hobby” favorito: los bailes de salón y latinos, un “hobby” que descubrí con 24 años y que eran mi otra mitad en mi vida. Pero era imposible aguantar 10 minutos de un baile como un vals inglés, o un quick step.
Ahora sé que algo iba muy mal.

Los primeros síntomas se manifestaron con 29 años: primero fue una contractura bilateral, un tirón en el cuello muy doloroso, y finalmente un par de episodios de vértigos muy desagradables en los siguientes años. Después de tocar muchas puertas, ya que los tratamientos médicos así como las pruebas a las que me sometí no arrojaban ninguna luz a cuál podría ser la verdadera causa de este estado.

Este proceso fue muy desalentador, pero tras los médicos de cabecera, otorrinos, homeópatas, osteópatas y quiroprácticos a los que fui, ya me pusieron en la pista de que algo no iba bien en mi “boca” (mi mordida). Todo parecía indicar que mi mandíbula no se había desarrollado correctamente: no tenía ángulo en la mandíbula, era recta, alargada, y la musculatura comenzaba a estar resentida. Al menos, esto es lo que parecía, ya que nadie podía asegurarme que el aceptar el tratamiento que me propuso Txomin me daría la solución a mis problemas de salud…¿¡Pero sabéis qué!?, ¿¡Qué tenía que perder!? Nadie tenía una explicación a mi estado, y yo no me lo estaba inventando, ni pretendía llamar la atención,… Solo quería retomar mi vida ya que llevaba 5 años sin tener calidad de vida. Así que no dudé y me tomé este tratamiento como el mayor objetivo en mi vida, quizás sería la llave para conseguir recuperar mi salud.

Inicié el tratamiento con diferentes férulas para estabilizar en cierta medida mi mordida, tenía mucho dolor y mi mandíbula parecía una roca imposible de manipular. Todo cambió desde ese primer momento que me dieron las férulas, los síntomas mitigaron un poco, pero lo suficiente como para ver una pequeña luz en este largo camino. Un año después me colocaron la ortodoncia fija para colocar mis dientes adecuadamente, pero el objetivo final era una cirugía ortognática bimaxilar y eso sí que daba vértigo de verdad, pero era completamente necesario para que pudiera tener total funcionalidad en mi mordida y que este tratamiento tuviera éxito de verdad.

La ortodoncia fija la tuve casi 3 años hasta llegar a la cirugía, esto sí que fue largo, muy largo. No veía el día en el que me operasen. La ortodoncia no fue nada fácil de llevar, teniendo en cuenta la edad y más aún tal y como tenía los dientes. Realmente costaba moverlos y todas las técnicas que utilizaron no dejaron de sorprenderme, muchas “cosas” en la boca.

Pero finalmente llegó el día. Y en julio de 2017 fui a Barcelona para que me realizasen la cirugía, el cirujano que me asistió, el Dr. Eloy García fue la clave final para llegar a mi meta, un gran profesional y mejor persona. No fue fácil, aunque estaba muy, muy preparada para ese momento. Me prepararon muy bien para que estuviera lo más tranquila posible porque el cambio que iba a sufrir sería importante, el primero físico ya que mi aspecto iba a cambiar pero esto nunca me importó, ya que el motivo real de este tratamiento para mí nunca fue un tema estético, llevaba más de 30 años con ese aspecto y yo me veía estupenda. Pero si ese era el “precio a pagar”, no tenía más excusas. Quería hacerlo, no había otra opción para salir de esta situación, si todo iba bien y conseguía hacer desaparecer esos síntomas tan desagradables pues estupendo, sino ganaría en masticar mejor, dormir mejor, respirar mejor,… que no era poco.

Ahora en abril de 2019, llevo casi dos meses sin mi ortodoncia fija y llevo unos retenedores para evitar que se muevan los dientes y que el tratamiento sea un total éxito. Porque a día de hoy, todo ha sido un éxito, comencé a trabajar con energía y sin tener que agarrarme a la silla del trabajo porque creía caerme de ella, puedo ir a pasear, a correr, darme una vuelta y salir a cenar con mi familia y mis amigos, y cómo no,…BAILAR! BAILAR!!

Me siento plena y satisfecha de haber tomado esta importante decisión. Tuve que sacrificar mucho: tiempo, dinero, perder alguna que otra oportunidad, pero todo ha merecido la pena. Soy la misma persona, pero con una nueva vida, mejor y más fuerte, todo gracias al gran equipo de la consulta de ortodoncia y a mi cirujano, no puedo olvidarme de todo el equipo profesional y humano que me ha acompañado y apoyado para que esto fuera un total éxito. Y cómo no permitidme dar las gracias a mi familia, en especial a mis padres, que siempre han estado a mi lado!!

Con todo mi respeto y admiración.

ROSA

Rosa María Lázaro